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Un claustro que marca la diferencia

Cuando hablamos del Máster en Oncología Molecular (MOM), hablamos, sobre todo, de las personas que lo hacen posible. Porque ningún programa formativo vale tanto como el claustro que lo sostiene, y el del MOM es, sencillamente, excepcional.

Más de 140 docentes en activo conforman el cuerpo docente del MOM. No hablamos de profesores que enseñan lo que un día investigaron: hablamos de profesionales que, hoy mismo, están en el laboratorio, en el comité de tumores o al frente de un ensayo clínico que puede cambiar el pronóstico de un paciente. 

Aprender Oncología molecular de quien la practica y la investiga cada día, y no de quien la leyó en un manual, es la diferencia entre una formación teórica y una formación que transforma la manera de pensar y de trabajar.

El claustro del MOM reúne a algunos de los investigadores e investigadoras más reconocidos a nivel internacional. Nombres como Mariano Barbacid, referente mundial en la investigación de oncogenes desde el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), o Manel Esteller, uno de los máximos exponentes internacionales de la epigenética del cáncer, conviven en el programa con clínicos de primera línea como Teresa Macarulla, Head of Medical Oncology Department at Hospital Clinic Barcelona, o Joan Seoane, Director Research Program, at VHIO Vall d’Hebron Institute of Oncology (VHIO); y una de las voces más influyentes en la investigación traslacional del cáncer en Europa.

A ellos se suman decenas de jefes de servicio, investigadores principales y catedráticos procedentes de los centros de referencia del país: el CNIO, el Vall d’Hebron Instituto de Oncología, el Hospital Clínic de Barcelona, el CNB y el CBM del CSIC, el Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, el MD Anderson Cancer Center Madrid, y hospitales universitarios como el Ramón y Cajal, el Gregorio Marañón, el 12 de Octubre o La Paz, entre muchos otros. Un mapa que recorre, prácticamente, todos los polos de la excelencia oncológica.

Su claustro incorpora a docentes de instituciones de referencia mundial como Harvard Medical School (a través del Beth Israel Deaconess Medical Center), el University College de Londres (UCL), el Karolinska Institutet de Suecia o el Moffitt Cancer Center de Estados Unidos, uno de los centros oncológicos más prestigiosos del mundo.

Esta dimensión internacional no es un detalle protocolario: significa que el alumnado del MOM entra en contacto directo con quienes definen el “estado del arte” de la Oncología molecular a escala global, y con las corrientes de investigación que marcarán la práctica clínica de los próximos años.

Estudiar las bases moleculares del cáncer con un claustro así no es un valor añadido, es la esencia misma de una formación de excelencia.

Solo quien investiga puede transmitir el estado real de la ciencia, con sus dudas, sus últimos hallazgos y su aplicación clínica inmediata. Solo quien practica activamente en un hospital o un centro de investigación puede enseñar a interpretar un caso real, a tomar una decisión clínica compleja o a diseñar la siguiente pregunta de investigación. Y solo un claustro de este nivel puede ofrecer al alumnado algo que ningún libro de texto puede proporcionar: acceso directo a quienes, ahora mismo, están escribiendo el futuro de la Oncología.